Por: Julio Daniel Arváez Polanco CMF
Las Cumbres, Panamá
21-07-2026
VS: Vicente Sidera, B: Bernardo, MS: Manuel Sam, JS: José Sentre, AR: Agustín Ruíz, LG: Luís Gonzalo; JD: Julio Daniel.
MS: Padre Sentre ¿ya se vio en una foto que mandaron en el grupo? La enviaron por el aniversario 65 de su ordenación y la del padre Sentre.
JS: ¿Qué grupo?
MS: En el grupo de WhatsApp de la Provincia. La subió el padre Rodolfo
VS: Ya me encontré. Una foto vieja del tiempo del noviciado.
JS: No. No sé cuál foto. Chico, que yo no sé de eso, mucha tecnología. ¿Cuál foto? no la he visto. Muéstrame.
MS: A ver si se reconoce (le muestra el celular).
JS: ¡Ah!, ya veo… soy este (señala un lugar de la foto)
MS: Sí, ese dijo Rodolfo que era usted.
B: Yo los había reconocido porque he visto varias fotos suyas en el archivo que estoy acomodando con el padre Marco. Allí he visto fotos de ustedes de hace años atrás.
JD: ¿De qué año sería esa foto?
VS: Eso fue en el 53. Es decir, esa foto tiene 73 años.
MS: ¿Y Por cuántos años más siguieron utilizando esas sotanas?
JS: Esas sotanas negras incluso cuando llegamos América las traíamos. Acá al tiempo comenzamos a usar unas sotanas blancas por el tema del calor. Progresivamente se fueron dejando de usar tras el Concilio.
MS: Padre Agustín ¿usted hasta qué año siguió usando la sotana? Porque usted las usó por más tiempo.
AR: No me acuerdo. Yo lo que me acuerdo es que cuando estábamos en el aeropuerto para venir para acá, para América, yo estaba usando sotana negra y ya luego usamos la blanca, y luego, poco a poco, dejamos de usarlas. De momento no me acuerdo, solo se fue como compartiendo todo lo del Concilio y muchas cosas de la Iglesia comenzaron a cambiar radicalmente, pero progresivamente.
LG: considero que el Concilio Vaticano II vino a reconocer cambios que ya se venían dando en sectores de la Iglesia. Situaciones que en algunos lugares ya era común, la gran mayoría se fue enterando y asumiendo. Otros cambios de ideas se fueron presentando, pero las comunidades de fe se fueron adaptando rápidamente. Fueron épocas de muchos cambios. En cuestión de años se fue viendo la transformación de la Iglesia. Era necesario
AR: Hoy veríamos alguna de esas de nuestros tiempos de seminario como ridículas, extremas, pero era el modo de la Iglesia, la forma en que se actuaba siempre. Había sido así y nadie las cuestionaba, nadie preguntaba por qué tenía que ser así. Aunque hoy las veríamos totalmente distintas, pero eran las formas, la exigencia de la época, la forma en que nos tocaba formarnos. Nadie preguntaba si podía ser de otra forma o por qué es así. Eso con el tiempo se fue cambiando.
JD: La verdad no me imagino con sotana, se me hace difícil pensarme así. Me imagino que la gente los trataba diferente. Andar en sotana todo el tiempo tendría efectos en uno y en el entorno.
B: Es como el policía. Si ves a un policía uniformado, ya tú sabes que está la ley y el orden allí, pero cuando no anda con uniforme nadie sabe que está un policía. De hecho, no puede actuar como lo exige su cargo. Hasta se puede comportar mal y nadie lo identificaría. El uniforme no le hace policía, pero lo identifica y revela su lugar en la sociedad.
MS: Pero un policía para trabajar necesita un uniforme, el misionero no necesita una sotana para ser misionero. Por sus frutos los conocerán…
AR: Muchas de estas cosas fueron cambiando. Por ejemplo, los jueves cuando salíamos a la calle, porque era el único día que teníamos libre, no nos permitían mirar a las mujeres, eso estaba mal visto. Ni siquiera mirar adentro de un carro que pasara en la calle, porque podía ir una mujer y la íbamos a ver. Íbamos en grupo de tres, porque así nos protegíamos los unos a los otros. Grupos configurados por los formadores para apoyarse. A veces algunos decían: “este miró a una mujer”, “este se distrajo en el camino”. Era la forma de corregirnos y desde ya actuar como religiosos. Nosotros fuimos formados con la idea que desde que estábamos en el seminario de Aragón ya éramos religiosos y así nos debíamos comportar.
JD: ¡Bendito sea Dios por el Concilio Vaticano II!
AR: Yo llegué a Panamá en el 60. Cuando salías de tu país venías con el ideal de que nunca más regresarías a tu patria ni a tu a ver a tu familia. Así nos habían formado, Por eso fue toda mi familia al aeropuerto el día que me venía para América, porque se tenía la idea que nunca más nos volveríamos a ver. Estábamos tranquilos. Esa era la forma y nos parecía bien. Yo volví a Madrid 10 años después, hasta 1970, porque el Padre Fierro -provincial de esos años y que era tan firme, tan fuerte en sus actuaciones- me dijo que fuera a un Congreso. Nos permitieron ver a la familia. Solo así los volví a ver. Eran cosas extremas. Así nos formamos y nos ayudó a estar firmes y fieles en las cosas que el Señor nos iba dando. Hoy no lo entenderíamos así, pero eran las formas de la época y fueron fundamentales para nuestra fidelidad misionera.
B: A veces hace falta un poco de “Fierro” que nos dé voluntad fuerte y constancia, porque la vida no está haciendo fácil y nos cuesta enfrentar tantos problemas…
Nota 1: Sobre el Padre Fierro hablaremos en otra ocasión.