Por: Secretaría de Comunicación
Desde el pasado 10 de junio y hasta el próximo 5 de agosto, la Provincia Claretiana de Centroamérica recibe la visita canónica del P. Mathew Vattamattam, CMF, Superior General de los Misioneros Claretianos. A lo largo de estas semanas, ha recorrido los países que conforman la Provincia, visitando las distintas comunidades y obras apostólicas para conocer de cerca la realidad de la misión claretiana en la región.

Pero, ¿Qué es una visita canónica? En la vida de la Iglesia y de las congregaciones religiosas, es un encuentro oficial que realiza un superior mayor con el propósito de conocer directamente la realidad de las comunidades que le han sido confiadas. Más que una inspección, es un tiempo de cercanía, escucha, diálogo y discernimiento, que permite compartir la vida cotidiana de los misioneros, animarlos en su servicio, valorar los frutos de la misión y reflexionar juntos sobre los desafíos y oportunidades que presenta la evangelización.

Durante su recorrido por Centroamérica, el Padre General ha visitado cada una de las presencias claretianas, encontrándose con los misioneros, las comunidades cristianas y las personas que acompañan las distintas obras pastorales. Estos encuentros le han permitido experimentar de primera mano la riqueza y diversidad de la misión que los Misioneros Claretianos desarrollan en la región, al tiempo que ha expresado su gratitud por la entrega generosa de cada comunidad y por la acogida fraterna que brindan al carisma claretiano.

Esta visita también tiene un significado especial, ya que forma parte del camino de preparación hacia el XXVII Capítulo General de los Misioneros Claretianos, que se celebrará en 2027. El conocimiento directo de la realidad de cada organismo contribuirá al proceso de discernimiento y reflexión que orientará el futuro de la Congregación en los próximos años.

Más que un recorrido institucional, la visita canónica representa una oportunidad para fortalecer la comunión, renovar el espíritu misionero y seguir impulsando, con esperanza y fidelidad, la misión evangelizadora que san Antonio María Claret legó a sus hijos misioneros.
