Por: Sebastián Díaz Ángel
Estudiante del Colegio Claretiano en 11mo año

San José, Costa Rica
12-5-2026

     Es interesante pensar en lo rápido que pasa el tiempo y darse cuenta de que hace unos cinco años apenas comenzaba una experiencia que no imaginaba lo bonita que llegaría a ser. Cuando llegué al colegio pensaba que sería un lugar donde únicamente tendría que estudiar, sacar buenas notas y graduarme. Sin embargo, con el paso del tiempo entendí que también es un espacio donde uno crea amistades, recuerdos inolvidables y crece como persona.

Llegué a la familia Claretiana en febrero de 2022 como estudiante de nuevo ingreso al Colegio Claretiano. Recuerdo que, debido a la pandemia, iniciamos las clases de manera virtual, algo que hizo aún más difícil adaptarme. Como cualquier persona que comienza una nueva etapa, sentía miedo e inseguridad, especialmente porque fui el único de mi escuela que ingresó al colegio. Aun así, conforme fueron pasando los meses y los años, logré adaptarme y formar amistades que probablemente nunca habría conocido si no hubiera tomado la decisión de entrar a esta gran familia.

Durante estos cinco años también conocí profesores que me ayudaron a convertirme en la persona que soy hoy. Algo que siempre voy a valorar del colegio es la comprensión y el apoyo de los docentes, no solo en el ámbito académico, sino también en lo personal.

En lo personal, me llevo muchas cosas lindas y muy importantes del colegio como lo son, por ejemplo, los valores claretianos algo que, sin importar donde esté o qué esté haciendo, siempre recordaré y aplicaré. A su vez me llevo un gran sentimiento de agradecimiento hacia todas las personas que conocí en el camino ya que cada una de ellas dieron un granito de arena para que yo pueda ser la persona que soy hoy en día.