Por: P. Javier Hernández Q., cmf
San José, Costa Rica
01-5-2026.

     El pasado 23 de abril, la espiritualidad y el compromiso claretiano con la justicia, la paz y la integridad de la creación se hicieron presentes en un espacio concreto de incidencia pública en Costa Rica. A través de nuestra participación, junto a una amplia alianza de organizaciones de derechos humanos, migración, academia e Iglesia, se presentaron ante la Asamblea Legislativa propuestas orientadas a mejorar la integración de personas refugiadas y solicitantes de refugio en el país.

Esta acción no fue un hecho aislado, sino la expresión concreta del carisma misionero claretiano que busca “tocar las heridas del mundo” allí donde la dignidad humana es amenazada.

Una realidad humana que interpela.

Costa Rica vive hoy una situación migratoria, compleja y profundamente humana. Más de 200.000 personas extranjeras han huido de sus países buscando protección internacional y permanecen a la espera de poder formalizar su solicitud de refugio. El proceso puede tardar hasta ocho años, generando una paradoja dolorosa: personas que ya están arraigadas en la sociedad viven durante años en condición irregular, sin posibilidad de trabajar legalmente ni cotizar al sistema público de salud, aun cuando desean hacerlo.

Se trata de cerca del 5% de la población nacional, una realidad que no puede abordarse únicamente desde enfoques de control migratorio, sino desde una visión integral de derechos humanos, desarrollo social y bien común.

La Unidad de Refugio de Migración enfrenta un evidente colapso institucional debido al volumen de solicitudes acumuladas. Al mismo tiempo, la deportación masiva no constituye una solución viable ni legal, debido a los compromisos internacionales asumidos por el país y a las dinámicas regionales de movilidad humana. Frente a este escenario, la pregunta central pasa a ser cómo integrar dignamente.

Una alianza amplia para construir soluciones.

Durante casi dos meses, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y organizaciones religiosas hemos trabajado conjuntamente en la elaboración de propuestas concretas. El proceso fue articulado por Refugies International y reunió a 16 organizaciones firmantes.

Este encuentro marca el inicio de un proceso de diálogo político que continuará en los próximos meses.

Propuestas para cerrar la brecha entre la ley y la realidad.

Costa Rica posee un marco jurídico alineado con estándares internacionales de protección, pero existe una profunda distancia entre la normativa y su aplicación práctica.

Las organizaciones propusimos una serie de medidas orientadas a cerrar esa brecha:
 Agilizar los procesos de resolución de solicitudes de refugio;
 Garantizar el cumplimiento efectivo de la normativa existente;
 Crear categorías migratorias alternativas para personas que no califiquen como refugiada, pero ya están integradas en el país;
 Eliminar barreras que impiden el acceso al empleo formal;
 Fortalecer institucionalmente la Unidad de Refugio;
 Utilizar de manera flexible fondos migratorios actualmente subejecutados;
 Mejorar la coordinación interinstitucional;
 Reconocer títulos académicos y competencias laborales;
 Adoptar enfoques diferenciados para poblaciones especialmente vulnerables: mujeres, niñez, comunidades indígenas y personas LGBTI+.

Lejos de representar una carga, múltiples estudios muestran que la población migrante contribuye significativamente a la economía nacional, ocupando sectores laborales complementarios y aportando al crecimiento económico y a la sostenibilidad del sistema social.

Incidencia como misión evangelizadora.

La participación claretiana en este proceso expresa una convicción profunda: la misión incluye la transformación de estructuras que generan exclusión.

La espiritualidad de JPIC nos recuerda que anunciar el Evangelio hoy implica también:
 Defender el derecho a migrar y a buscar protección,
 Promover políticas públicas basadas en la dignidad humana,
 Acompañar procesos sociales que construyan sociedades inclusivas, y;
 Hacer visible el rostro humano detrás de las estadísticas migratorias.

En una región centroamericana marcada por desplazamientos forzados, violencia estructural y crisis socioeconómicas, la movilidad humana se convierte en un lugar teológico donde Dios sigue revelándose en los rostros de quienes buscan vida y esperanza.