MENSAJE A LA CONGREGACIÓN

 

V  ASAMBLEA CONTINENTAL DE SOLIDARIDAD Y MISIÓN – SOMI MICLA (2026)

 

“En esta hora tardía, del pueblo venimos y hacia el reino vamos, seguimos con terca esperanza, alrededor del fuego, con el corazón ardiendo en las manos pariendo madrugadas”. 

 

Pedro Casaldáliga

 

 

Reunidos en Zaragoza, El Salvador, 56 participantes de los 9 organismos de MICLA, con la presencia de Antonio Llamas, CMF, y Henry Ramírez Soler, CMF, del Equipo General de SOMI; la presencia de algunos prefectos de apostolado y el Provincial de Centroamérica Maurico Borge, en la tierra de nuestro mártir y profeta San Oscar Arnulfo Romero, en un espíritu de diálogo, fraternidad y discernimiento, celebramos la V Asamblea Continental de Solidaridad y Misión de los Misioneros Claretianos de América (SOMI MICLA).

 

Nos sentimos profundamente interpelados e interpeladas por el testimonio martirial del pueblo salvadoreño de su situación de ayer y de hoy y  por las realidades complejas que atraviesan nuestro continente: la violencia de género, los fundamentalismos religiosos y políticos, las guerras y los conflictos armados, así como la criminalización y persecución de las personas migrantes, quienes, en distintos momentos de sus rutas migratorias, son víctimas de múltiples formas de violencia y vulneración de sus derechos.

 

Las dinámicas de persecución y violencia contra las mujeres, los pueblos indígenas y las personas defensoras de los derechos humanos y de la Casa Común constituyen un llamado que nos interpela profundamente, pero que también nos permite reconocer y celebrar los caminos de esperanza que surgen en distintos territorios del continente.

 

Hemos escuchado y compartido cómo las experiencias claretianas construidas en torno a la Justicia, la Paz y la Integridad de la Creación se van convirtiendo en respuestas concretas de esperanza frente a las realidades dramáticas que viven nuestros pueblos y territorios:  la destrucción ambiental; la minería y las actividades extractivas; la explotación maderera y petrolera; así como las múltiples experiencias de negación de derechos, afectan de manera particular a las comunidades más vulnerables, entre ellas: las mujeres, los pueblos originarios, la población migrante,  las personas habitantes de calle y sin hogar;  las personas de la comunidad LGTBIQ+.

 

Hemos vivido momentos de oración creativa y encarnada en estas realidades que fuimos contemplando a la luz de la Palabra de Dios y las experiencias de vida.  Todas estas realidades han sido escuchadas y discernidas también desde una perspectiva de género e interseccionalidad, reconociendo la presencia y el protagonismo de las mujeres, así como las múltiples formas de violencia que sufren. Esta realidad afecta directamente nuestras experiencias misioneras. No estamos ante realidades externas a nuestra misión; son situaciones que nos interpelan y nos llaman a la conversión personal, comunitaria y misionera.

 

Estas realidades constituyen un llamado para que, como familia claretiana, continuemos fortaleciendo nuestros procesos de articulación, inspirados por la Solidaridad y la Misión, poniendo nuestras capacidades, recursos y estructuras al servicio de la transformación de las realidades que generan exclusión, violencia e injusticia.

 

Continuamos con alegría el camino espiritual que nos inspira la Doctrina Social de la Iglesia y que, en nuestra Congregación, se concreta y se expresa hoy en las Orientaciones sobre Solidaridad y Misión (SOMI) que el Gobierno General ha aprobado. Y que nos lanza a seguir configurando una espiritualidad profética, liberadora y martirial.

 

Evangelizar es hacer presente en nuestro mundo el reino de Dios (su plan de amor por la humanidad y la Creación) y tiene una dimensión social que no puede ser ignorada sin distorsionar el anuncio del Evangelio” (Marco Congregacional SOMI, núm. 1)

 

Por ello, hacemos un llamado a todos los organismos de la Congregación para que sigamos consolidando y fortaleciendo el Secretariado de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, la Procura de Misiones, las PROCLADES (ONG), la red Iglesia y Minería, la red de Movilidad Humana, en articulación con el Equipo Claretiano ante las Naciones Unidas, como espacios fundamentales para la animación, coordinación y presencia profética de nuestra misión en el mundo.

 

Por eso reafirmamos nuestras prioridades: 

 

  • La defensa del territorio y de los pueblos contra el extractivismo.
  • La promoción y defensa de los derechos humanos con perspectiva de género e interseccionalidad.
  • La movilidad humana.

 

Asimismo, hacemos un llamado para que el proceso de preparación hacia el XXVII Capítulo General (2027) sea un verdadero camino de escucha, diálogo y discernimiento. Que el clamor de los empobrecidos, de las víctimas, de las comunidades excluidas y de los pueblos de este continente pueda ser escuchado y traducido en opciones, compromisos y propuestas misioneras concretas para la Congregación en las Américas.

 

Desde Zaragoza, El Salvador, renovamos nuestra esperanza y nuestro compromiso de seguir caminando juntos y juntas, poniendo la vida en el centro, escuchando los clamores de nuestros pueblos y haciendo de la Solidaridad y la Misión un camino de transformación, justicia, paz y esperanza.

 

 

V Asamblea de Solidaridad y Misión – SOMI MICLA (2026)