Por: David Martínez Gómez CMF
Semají, Izabal, Guatemala
09-08-2026

Cada 09 de agosto se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Desde la Misión de Izabal, este día es también un tiempo de expresión marcado por la realidad del pueblo Maya Q’eqchi’, que ha habitado estas tierras y aguas desde tiempos ancestrales, reconociendo la tierra como Madre y fuente de Vida.

A la histórica falta de reconocimiento de sus derechos territoriales, pobreza y abandono institucional del Estado, se dejan entrever, los temas en cuanto a educación, infraestructura, y seguridad alimentaria. Además, se suma hoy una amenaza grave: la presencia del narcotráfico y la presión en las siembras de Cocaína. Izabal, por su ubicación, es zona de interés para estructuras delictivas. Ante las cosechas tradicionales golpeadas por el monocultivo y los cambios climáticos, y sin alternativas dignas, algunas comunidades han optado por este tipo de siembras, por necesidad y falta de los recursos básicos, mas no por elección. La mayoría de comunidades están atrapadas entre el abandono del Estado y la explotación del crimen organizado, y además suelen ser ellas quienes son perseguidas utilizadas y victimizadas, mientras los verdaderos responsables permanecen impunes, después de ejecutar sus actos.

Intentando dar respuesta a estos desafíos, muchas autoridades, líderes comunitarios, ancianos, COCODE, familias Q’eqchi’ e Iglesia, siguen eligiendo permanecer firmes y con esperanza ante las amenazas y ofertas. Ciertas comunidades defienden el territorio, su cultura y el futuro de sus hijos, aunque la realidad termina imponiéndose. Desde esta misión somos testigos de este contexto, en el que no debemos permanecer indiferentes.

Por ello, es importante recordar en esta fecha histórica, el Convenio 169 de la OIT sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, titulación de tierras, servicios básicos y oportunidades justas. Que se combata realmente el narcotráfico y se proteja a las comunidades, que no se les criminalice. Que la voz y sabiduría del pueblo Q’eqchi’ sean escuchadas, para que nadie se vea obligado a sembrar muerte por falta de pan.