Por: Marisol Flores
San Pedro Sula, Honduras
20-07-2026.

Hay una sed de profundidad en las personas, y debemos llevarles el agua que es el Señor. El Pre congreso de las Nuevas Generaciones de la Vida Consagrada, que se llevó a cabo en El Salvador el 4 de julio de 2026, fue una oportunidad para descubrir la vida que hay al consagrarse al Señor.

Gracias a la invitación de mi asesora, la hermana Patty Rodríguez, Misionera Claretiana, que me habló del congreso y de la participación del P. Cristóbal Fones S.J. en la oración cantada, fue que decidí asistir. Al congreso iba con la compañía de más de 50 hermanos, entre ellos matrimonios, laicos, consagradas y seminaristas. Tuve el placer de conocer a nuevas personas y reencontrarme con muy buenos amigos. Experimentamos un derroche de alegría y entusiasmo por el encuentro.

Al comenzar la jornada, vivimos la mañana teológica enfocada en la noche de Nicodemo con Jesús. Contamos con la ponencia de Fray Berny Ulate O.C.D., quien nos habló de la importancia de una formación que lleve a los consagrados a vivir una experiencia en Dios y, de esa manera, puedan vivir las crisis o esas noches de la mano de Dios y no buscar huir de ellas.

Luego, la Hna. María Angélica Navarrete A.H.A., nos llevó a recordar la herencia del Papa Francisco en vivir una iglesia sinodal, una vida consagrada que está en las tiendas de campaña para recibir a los heridos y desconsolados del mundo.

La última charla fue impartida por P. Edgardo A. Guzmán C.M.F., quien nos introdujo en la herida más profunda de El Salvador, los mártires de la UCA, la vida y muerte de Mons. San Óscar Arnulfo Romero y todas las personas que han muerto en nombre de la verdad y la justicia. A todos nos hacen un llamado para redescubrir la noche como un camino efectivo y transitable para llegar a Dios. Un camino donde podemos ofrecer la vida y luchar por el bien común, sabiendo que es difícil y al mismo tiempo posible de caminar.

Para concluir el pre congreso, compartimos la oración cantada con el P. Cristóbal Fones S.J.; verdaderamente fue un sueño hecho realidad y aún más especial por todas las personas que asistieron y se permitieron abrir el corazón elevándolo al Señor. El P. Cristóbal Fones S.J. nos compartía que todos debemos tomar una decisión, si no, el mundo nos robará la libertad de decidir. Además, el optar por una vida consagrada es una opción de vida en la que se debe amar hasta el extremo.

Estoy segura de que si más jóvenes y laicos vivieran este encuentro como yo lo hice, tendríamos más vocaciones. Tengo la tarea de preparar más espacios de discernimiento para los jóvenes donde puedan descubrir su vocación y tener una experiencia con Dios. Al final recibí en abundancia y guardo en mi corazón ese ardiente deseo de vivir en el lado sagradamente humano de la vida.