Por: Mario Roberto Trinidad Morales García, CMF.
Semají, Izabal, Guatemala

En nuestro amplio territorio parroquial, conformado por más de 80 aldeas, la mayoría son q´eqchi´, es casi imposible acompañar a cada una durante la Semana Santa. Pero, este año se ofrecieron las hermanitas religiosas Misioneras de la Eucaristía y las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús para acompañar a algunas aldeas como Guitarras, Aguacate, Santa Elena, Las Flores, Chacalté; mientras que los otros dos jovencitos Ever Castro y Mario Barrios estuvieron en el sector de la Franja Transversal. David con Carlos Bellorín Seminarista Claretiano, estuvieron en sector Semachaca; Jorge y Mario en el Sector Parroquia centro.

Desde el día viernes viajaron las hermanas, desde la capital de Guatemala, llegando el sábado a las 2:00 am a Semají, viaje larguísimo de 20 horas, debido a accidentes en carretera. La alegría fue grande para todas que no se notó cansancio sobre todo en las hermanas. Tuvimos la Santa Misa de envío a las 9 de la mañana. Habiendo terminado la celebración, salieron quienes iban lejos, cada una con su “hatillo”, la Palabra y hostias consagradas.

El martes santo llegaron dos jóvenes que fueron acompañados por Nicolás Chus, y éstos regresaron el Domingo de Pascua por la mañana; solo se bañaron y regresaron a la capital muy felices, su trabajo los esperaba. Las hermanas y los hermanos claretianos, volvieron poco a poco en diferentes horas del Domingo de Pascua. Toda la familia misionera reunida de nuevo al medio día, fue compartiendo las anécdotas vividas, las lecciones, las impotencias y las satisfacciones a través de las celebraciones, visitas a enfermos o a familias, las caminadas. Así se hizo eco de la vida de los primeros o verdaderos apóstoles y cristianos y al mismo tiempo se vivió un clima verdaderamente fraterno, feliz, agradecido, de un magnífico humor, reflejando la alegría del Evangelio, de Cristo en nuestras vidas y de la vocación recibida, así como el don de la Iglesia manifestado en el pueblo q´eqchi´.

La tarde del Domingo de Pascua las hermanas religiosas fueron a visitar el río de Sahilá por lo menos a mojarse los pies; allá disfrutaron del atardecer, tomándose la foto del recuerdo. Por la noche, nos agasajaron a toda la familia misionera con una pequeña cena, donación de una familia feligrés de Las Flores; sabrosos camarones al ajillo con patacones o platanitos verdes fritos, un brindis pascual justo y muy oportuno. Ya el lunes a las seis de la mañana salieron de regreso las hermanas con destino a Guatemala capital y luego al departamento de Sololá donde está su hogar.

Las comunidades siempre son agradecidas y acogedoras con las y los misioneros. Los santos oficios se celebran en cada comunidad, por medio de los Delegados de la Palabra y de los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión. Y la presencia de personas misioneras dan más realce a cada celebración, sobre todo porque van acompañadas de visitas a los hogares a los enfermos y se realizan otras actividades como reuniones con niños o con jóvenes. El colorido en la Semana Santa en el pueblo q´eqchi es asombroso. Es la fe de un pueblo sencillo, muy creyente y en cada celebración tiene un gran significado la música y los cantos completos, los colores, las velas, la comida, la bebida, las ofrendas, la oración personal y comunitaria a la vez. Todo unido y celebrado dan un carácter de verdadero Ágape Pascual.

Todo y todos no caben en un par de fotografías para apreciar la inmensa riqueza cultural, religiosa, fraterna y evangélica que se vive y que se respira no solo en la Semana Santa sino durante todo el año, en cada visita, en cada celebración de la Palabra, en cada Eucaristía.

Fue de agradecer inmensamente, la visita de las misioneras, la bella convivencia entre todas y todos con las comunidades y para con nuestra comunidad claretiana. Esto es una Buena Noticia que vale la pena anunciarla y compartirla como memoria histórica, evangélica y carismática. Esto es parte del sueño de Dios que es posible hacerlo realidad allá donde muchos ojos ni siquiera observarán, pero quienes lo ven y lo oyen ya se convierten en testigos de fe, en testigos de Pascua.