Por: Rubén Sebastián Sánchez Retana
San José, Costa Rica
20-5-2026

     El sábado 28 de marzo del 2026, vivimos un encuentro de la Red Ecuménica de Lectura Popular y Comunitaria de la Biblia – Costa Rica. Fue en el salón del Centro Bíblico Claretiano – “Para que tengan vida”. Esa mañana, fuimos llamados a compartir con migrantes y escuchar su historia. Acudimos diez personas junto con una mujer nicaragüense y sus dos hijas adolescentes. Leímos y comentamos la parábola del buen samaritano (Lucas 10, 33-35).

     Escuchamos la historia de esta madre e hijas, quienes dejaron Nicaragua para salvar su vida ante la cruel persecución política. Nos estremeció escuchar de la violencia sexual en contra de las mujeres migrantes cruzando la frontera hacia Costa Rica. Escuchamos las injusticias que viven en nuestro país, cuando se vulneran sus garantías laborales y el derecho a la educación de sus hijas. Encima, sufren el encarecimiento e ineficiencia del transporte público – una crisis de la movilidad urbana – que dificulta aún más a las personas empobrecidas el acceso a la educación y a fuentes de empleo.

     Entre sus lamentos y anhelos, estuvimos esa mañana con ellas. Las escuchamos atentamente y extendimos nuestra mano, mientras sacaban su llanto. Percibimos su coraje, sus sonrisas y el brillo en sus ojos. Algunos participantes trajimos víveres para ellas. Al finalizar, surgió la propuesta de una recolecta mensual entre los integrantes de la Red, para transporte estudiantil de las chicas. A inicios de mayo se hizo el primer depósito y esperamos sostenerlo en adelante.

     Esa mañana, sentimos a Dios en el abrazo a estas forasteras, al escuchar su voz y compartir cara a cara. Brotó una semilla de esperanza, destello de un mundo en el que hay para todas las personas amor, refugio, alimento, paz y justicia.