Por: Jorge Rodríguez, cmf
San José, Costa Rica
23.7.2024
“Un Hijo del Inmaculado Corazón de María es un
hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa;
que desea eficazmente y procura por todos los medios
encender a todo el mundo en el fuego del divino amor” (Claret, Aut. 494)
Bajo el lema “Hoy inicia una grande obra”, la Pastoral Vocacional de Costa Rica, inició la quinta convivencia de discernimiento vocacional, la cual estuvo animada por el Hermano Hugo Agrazal, quién profundizó en los rasgos misioneros de la Congregación Claretiana y de cómo ese fuego misionero sigue ardiendo en cada una de nuestras posiciones misioneras.
La misma tenía como finalidad dar a conocer el legado que desde hace 175 años, motivó a San Antonio María Claret a fundar una Congregación que se llamase “Hijos del Inmaculado Corazón de María”, la cual nos sigue impulsando a estar arraigados en Cristo y ser audaces en la misión.

Por eso, el proceso vocacional claretiano busca suscitar en los jóvenes ese despertar vocacional, y que puedan preguntarse acerca de la llamada de Dios en su propia vida mediante un acompañamiento cualificado.
De ahí la necesidad de orar por las vocaciones para que el Señor siga enviando obreros a su mies, acción que recordaba el Papa Francisco en la Jornada 61 por las vocaciones, que invitaba a toda la comunidad cristiana “a redescubrir el don inestimable de poder dialogar con el Señor, de corazón a corazón, convirtiéndonos en peregrinos de esperanza”.
Que el Espíritu de San Antonio María Claret y el Corazón de María, sigan suscitando numerosas vocaciones.