Por: Angélica Lombardo, sc
Ciudad de Panamá, Panamá

19-04-26

     Al vivenciar la PASIÓN DE JESÚS, a través de las diferentes escenas, vi como las MUJERES fueron parte esencial de esta, por ello, les comparto una profunda reflexión sobre el papel esencial de la MUJER en los momentos centrales de la historia de SALVACIÓN: la PASIÓN, la SOLEDAD DEL SÁBADO SANTO y la RESURRECCIÓN de JESUCRISTO.

En una época en la que la MUJER no era plenamente reconocida ni dignificada, su presencia en los momentos más decisivos de la vida de Jesús adquiere un significado aún más relevante. Mientras muchos se alejaban por miedo o incertidumbre, las mujeres permanecieron firmes, acompañando, sosteniendo y siendo testigos del amor llevado hasta el extremo.

La figura de MARÍA, al pie de la cruz, se convierte en símbolo de fortaleza, fidelidad y fe inquebrantable. En medio del dolor, su presencia silenciosa revela una esperanza que no se apaga, incluso en la aparente derrota. Esta misma esperanza se hace aún más profunda en el Sábado Santo, cuando el silencio y la ausencia marcan el tiempo de la espera. En la llamada “Soledad de María”, se manifiesta una fe que confía más allá de toda evidencia, enseñando que Dios sigue obrando incluso cuando todo parece terminado.

     La RESURRECCIÓN, culmen de la fe cristiana, vuelve a poner en el centro el papel de la mujer. Es MARÍA MAGDALENA, discípula fiel, quien recibe el ANUNCIO y el ENCUENTRO con el Resucitado, siendo enviada a comunicar la noticia más trascendental: ¡CRISTO VIVE! Este gesto no solo revela la cercanía de Jesús con quienes aman y perseveran, sino también la confianza de Dios en la MUJER como portadora de la BUENA NUEVA.

Este mensaje invita a RECONOCER y VALORAR el papel de la Mujer como presencia viva en la IGLESIA y en la SOCIEDAD: acompañando en el dolor, sosteniendo la esperanza en el silencio y anunciando con alegría la vida nueva que brota de la Resurrección.

Ello nos hace vivenciar la Semana Santa con un corazón abierto y misionero, capaz de reconocer en cada experiencia humana una oportunidad para amar, servir y anunciar el Evangelio.

“Al estilo de Cristo, al corazón del mundo.”