Monte Alverna
Jueves 9 de julio de 2026

La jornada inició con la incorporación de los participantes que habían llegado durante la noche y la madrugada, procedentes de los organismos de Colombia-Ecuador y de la Delegación de Estados Unidos-Canadá, completándose así la representación de los distintos organismos y ramas de la Familia Claretiana convocados al Encuentro de Espiritualidad de MICLA.

Seguidamente, el equipo organizador presentó la metodología que acompañará el desarrollo de todo el encuentro: la Conversación en el Espíritu, inspirada en la práctica del discernimiento comunitario promovida por la Iglesia sinodal. Con este propósito, los participantes fueron distribuidos en siete grupos de vida, integrados por cinco o seis personas cada uno, procurando la diversidad de procedencias, ministerios y ramas de la Familia Claretiana. Cada grupo designó un secretario encargado de recoger las principales intuiciones surgidas durante los diálogos.

Asimismo, se ofreció una explicación del logo oficial del Encuentro, destacando el simbolismo de sus diversos elementos y su relación con el lema que anima estos días: “Misioneros Místicos en América”.

El P. Jeremías Lemus, Prefecto de formación y espiritualidad de la Provincia de Centroamérica, presentó el significado del logotipo que acompaña el Encuentro de Espiritualidad. Su diseño integra diversos elementos simbólicos: las burbujas de diálogo, que evocan la metodología de la Conversación en el Espíritu y el encuentro entre personas de distintas culturas; la cruz claretiana, inspirada en la cruz elaborada para la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá 2019 con materiales reciclados, como expresión de la centralidad de Cristo y del compromiso con el cuidado de la creación; el mapa de América, representado en los colores del fuego, que recuerda el horizonte continental de MICLA; la semilla del árbol nacional de Panamá (Sterculia apetala), abierta en forma de corazón atravesado por la Palabra, símbolo de una espiritualidad que brota de la escucha y de la apertura al Espíritu; las compuertas del Canal de Panamá, representadas también como una Biblia abierta, evocando a Panamá como puente entre los pueblos y la Palabra como camino de encuentro; finalmente, las líneas centrales sugieren rutas, saetas y dinamismo misionero, expresando el envío universal propio del carisma claretiano.

Como primer ejercicio de conversación espiritual, cada grupo reflexionó en torno a dos preguntas orientadoras:

– ¿Qué es lo que más valoras de la espiritualidad claretiana en tu contexto misionero?
– ¿Cuáles son tus expectativas frente a este Encuentro de Espiritualidad?

El diálogo se desarrolló en un ambiente de escucha respetuosa, apertura y discernimiento, permitiendo compartir las diversas experiencias y realidades de los organismos presentes en América. Posteriormente, reunidos nuevamente en sesión plenaria, los secretarios de cada grupo presentaron una síntesis de las principales resonancias surgidas en las conversaciones, evidenciando tanto la riqueza de los distintos contextos misioneros como el deseo común de profundizar en una espiritualidad encarnada, fraterna y profética.

Después de un receso, los participantes recibieron las orientaciones para la tarde de retiro espiritual. Las meditaciones del retiro estuvieron dirigidas por el Prefecto General de Espiritualidad el P. Carlos Sánchez y el P. Edgardo Guzmán, centradas en el texto programático de Jesús en la sinagoga de Nazaret (Lc 4,16-21), presentado como la clave para comprender la identidad y la misión del discípulo misionero. A partir de este pasaje se invitó a contemplar cómo toda misión auténtica brota de la unción del Espíritu y de la comunión con el Padre, antes que de la actividad o de las responsabilidades apostólicas.

Las reflexiones profundizaron en la experiencia espiritual de Jesús y en la de san Antonio María Claret, mostrando cómo el mismo texto evangélico llegó a convertirse en la clave interpretativa de la vida del Fundador. Se destacó que la misión claretiana nace de una existencia configurada con Cristo por la acción del Espíritu, de modo que la actividad apostólica sea expresión de una profunda vida interior y no un fin en sí misma.

Asimismo, se subrayó que la misión encuentra su horizonte privilegiado en el anuncio de la Buena Noticia a los pobres y en la cercanía a quienes viven situaciones de exclusión y sufrimiento. Desde esta perspectiva, se invitó a releer la tradición misionera claretiana en América como una historia de fidelidad del Espíritu y de servicio al Reino, animando a los participantes a discernir cómo seguir haciendo presente hoy el amor compasivo de Dios en el continente.

Finalmente, los participantes fueron enviados a un prolongado tiempo de oración personal, iluminado por preguntas orientadas al discernimiento de la propia identidad misionera, como preparación para la posterior Conversación en el Espíritu.

Como continuidad del retiro, la jornada concluiría con una nueva Conversación en el Espíritu, esta vez centrada en compartir los frutos de la oración personal. Las preguntas propuestas orientarían el discernimiento comunitario en torno a la acción del Espíritu en la misión claretiana, el llamado a crecer en la configuración con Cristo y los nuevos clamores del continente que interpelan hoy la misión evangelizadora desde una actitud de mayor audacia, compasión y cercanía a los pobres y descartados.

Llamadas a configurarnos con Cristo. En la conversación en el Espíritu, los grupos coincidieron en la necesidad de profundizar la configuración con Cristo desde la centralidad de la Palabra y una sólida vida de oración e interioridad. Asimismo, se destacó la importancia de la formación permanente e integral, el fortalecimiento de la fraternidad y la sinodalidad, el cuidado de las relaciones comunitarias y del sentido de pertenencia, así como la valoración del protagonismo de los laicos y la escucha de las nuevas generaciones. Finalmente, se expresó el llamado a renovar el compromiso profético de la Congregación, volviendo siempre a Cristo, optando por los pobres, denunciando las injusticias y ofreciendo un testimonio evangélico coherente en los desafíos del mundo actual.