Por: Giselle Zamora Arroyo
San José, Costa Rica
20/09/2026
“La Biblia para el mañana” es una iniciativa global y un compromiso interconfesional impulsado por las Sociedad Bíblicas Unidas, enfocado en conectar a las nuevas generaciones con la Palabra de Dios.
El propósito es ofrecer a los jóvenes una base confiable, valores duraderos y esperanza frente a los desafíos de las sociedades actuales.
El fin es tener un enfoque generacional, abordar cómo se relacionan las nuevas generaciones con la tecnología, la cultura y los textos sagrados.
Se busca crear espacios de diálogo que incluye conversatorios y foros organizados por sedes locales, como la Sociedad Bíblica de Costa Rica, dirigidos a líderes, animadores, pastores y maestros para reflexionar sobre el relevo generacional en la Iglesia.
Y en el marco de la celebración del mes de la Biblia el día, jueves 17 de setiembre a las 7 p.m., en las instalaciones la Casa de la Biblia, se llevó a cabo un Foro llamado “La Biblia para los del mañana”, los panelistas invitados fueron: el pastor Rey Correa, el pastor Gustavo Campos, el padre César Herrera y el padre Fredy Cabrera, CMF.

En este espacio se invitó a reflexionar y dialogar acerca de la situación de los jóvenes frente a un mundo marcado por profundos conflictos, incertidumbre y confusión, y lograr que a través de la Biblia logremos comprometernos y ofrecer una fuente de vida y esperanza para las nuevas generaciones. La Biblia se convierte en guía, en un espejo donde puedan ver reflejadas sus propias experiencias de vida.
En un ambiente muy agradable y fraterno, se dio la bienvenida, hicimos una oración y por medio de una presentación se explicó cómo se fue gestando esta iniciativa.
Seguidamente se animó a los panelistas a responder cuatro preguntas:
1. ¿Por qué existe un abismo entre la valoración que se le da a la Biblia y la interacción real que se tiene con ella?
2. La Biblia me interesa, pero no responde a mi realidad, a mi contexto, a mis dudas.
3. ¿Cuál es la mayor oportunidad y el mayor desafío que identifican entre los jóvenes y la Biblia?
4. ¿Qué debería cambiar de acá a cinco años en nuestra forma de hacer y ser iglesia?

Como una síntesis de cada una de las respuestas se puede concluir que existe una desconexión profunda entre lo que los jóvenes dicen que vale la biblia y el tiempo que realmente pasan leyéndola. Esto se debe a varias razones: la falta de hábito y disciplina. Se ve como un libro sagrado e importante, pero no se integra en la rutina diaria. Existen barreras de comprensión: el lenguaje antiguo, el contexto histórico y la complejidad de ciertos textos generan frustración, provocando que los jóvenes abandonen su lectura. Tienen una percepción de obligatoriedad: a Menudo se asocia el leer la biblia con un deber religioso más que con una fuente de inspiración o guía personal.
Existe interés, pero hay una desconexión con la realidad actual: muchos jóvenes sienten curiosidad por la biblia, pero experimentan que no les habla Asus problemas cotidianos.
Se suele ver como un texto del pasado desconectado de los dilemas modernos (tecnología, salud mental, nuevas dinámicas sociales).
Muchas veces la enseñanza religiosa se queda en la literalidad histórica o doctrinal, sin enseñar a los jóvenes cómo aplicar esos principios a su contexto cultural, laboral o afectivo actual.
¿Cuáles son las oportunidades y desafíos con los jóvenes y la biblia?
La relación de las nuevas generaciones con las escrituras presenta dos caras muy marcadas:

la oportunidad: los jóvenes buscan autenticidad, propósito y respuestas profundas a la crisis de identidad actual. La Biblia, leída desde un enfoque relacional y comunitario, ofrece esa narrativa de identidad. Los jóvenes están cansados de las redes sociales, quieren tener un acercamiento a la Biblia física, quieren ser escuchados y acompañados, y entretejer nuevas relaciones.
El desafío: competir contra la gratificación instantánea y la saturación de información digital. El mayor reto es superar el escepticismo institucional; los jóvenes rechazan las respuestas simplistas o dogmáticas a sus dudas complejas sobre la moral, la ciencia y la justicia social.
Cambios necesarios a cinco años: para cerrar estas brechas la Iglesia del futuro inmediato debe transformar su enfoque en dos áreas claves:
De la proclamación a la conversación: pasar de un modelo donde sólo se dictan verdades desde el púlpito espacios comunitarios más horizontales, donde se permitan las dudas, el cuestionamiento, la escucha atenta y el diálogo honesto.
De la estructura a la encarnación: menos enfoque en sostener eventos o templos, y más en ser comunidades relacionales que encarnen los valores bíblicos en el día a día. Esto implica adoptar lenguajes contemporáneos, priorizar la salud mental y responder de forma práctica a las necesidades de su entorno local. Dios se sigue haciendo presente, nos habla y evangeliza a través de ellos que también son Palabra de Dios, de igual forma nosotros somos Palabra de Dios para ellos ¿Qué mensaje les estamos transmitiendo?
El camino es acercarnos, escucharlos, dialogar y crear espacios que nos lleven a construir nuevas relaciones que puedan transformar sus vidas y puedan tener un verdadero Encuentro con Jesús.