Por: E. Onel Pérez, CMF
San Salvador, El Salvador
21/09/26
Si hay algo que a lo largo de la historia no pierde fuerza es la palabra, esa misma que hizo posible que Claret hiciera una opción extraordinaria.
Hoy al ver su vida en la autobiografía nos podemos preguntar: ¿Qué mueve a un joven a dejar la comodidad para aventurarse en una entrega apasionada por la Evangelización? San Antonio María Claret era un joven como tú y como yo, pero con un don nato en la textilería, era muy capaz, hábil y eficiente, podríamos decir que tenía un futuro con éxito asegurado, sin embargo, en medio de la labor cotidiana irrumpió una sentencia evangélica de esas que te cambian la vida.

¿De qué sirve al hombre ganar todo el mundo si al final pierde su vida? Mateo 16:20
Esta Palabra movió lo profundo del ser en Claret, le hizo comprender que el éxito es vano si al final se pierde el horizonte que lleva hacia Dios y hacia la vida. Para Claret la Escritura no fue una teoría abstracta sino una fuerza viva que encendió en él el fuego de la caridad.

Muchas veces como jóvenes nos gana el miedo y el temor de dejar aquello que creemos es lo seguro y retrocedemos ante la posible aventura que Dios nos ofrece, ante la cual solo una certeza es segura, que Dios es quien nos llama “No temas porque yo estoy contigo” Isaías 41:10.
Claret supo afianzar su llamado y refugiarse en la certeza de que Dios es quien lo llama, quien lo unge y quien lo envía, es por eso que retoma este pasaje:
“El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva” Lucas 4:1
Si eres un joven que siente esta inquietud y este fuego del llamado hacia una vocación, no te detengas, date la oportunidad de vivir una aventura en la que Dios es quien escribe el guion y quien al final tiene el control.
