Por: Iris Gordón
Ciudad de Panamá, Panamá
23-8-26

El pasado 16 de agosto, en el marco de la celebración del Inmaculado Corazón de María, nuestra comunidad parroquial vivió con mucha alegría y entusiasmo una hermosa Feria Familiar Parroquial: un espacio pensado para encontrarnos, compartir y celebrar juntos como la gran familia claretiana que somos.

La jornada inició con una carrera-caminata familiar, en la que participaron niños, jóvenes, adultos y familias completas, demostrando que la alegría de caminar juntos también es una manera de vivir nuestra fe. Incluso nuestras mascotas fueron parte de esta actividad, llenando el recorrido de entusiasmo y convirtiéndolo en un verdadero encuentro familiar.

A lo largo del día, la parroquia se llenó de movimiento, alegría y fraternidad. Tuvimos venta de desayunos, almuerzos, bebidas y postres, preparados con mucho cariño y dedicación por miembros de nuestra comunidad. También contamos con venta de plantas, espacios de saltarines para los niños y la participación de diversos emprendedores, quienes tuvieron la oportunidad de compartir y ofrecer sus productos a nuestra feligresía, promoviendo también el apoyo y la solidaridad entre todos.

La lluvia quiso hacerse presente durante la jornada, pero lejos de desanimarnos, nos recordó que lo verdaderamente importante era permanecer unidos. Bajo la lluvia, continuamos compartiendo, ayudándonos y disfrutando, porque cuando existe fraternidad, ningún inconveniente logra apagar la alegría de encontrarnos.

Esta feria fue mucho más que una actividad parroquial: fue una oportunidad para fortalecer nuestros vínculos, compartir nuestros talentos, apoyar a nuestros hermanos y celebrar juntos nuestra fe. Cada persona que colaboró, participó o simplemente se hizo presente aportó algo especial para que esta celebración fuera posible.

En torno al Inmaculado Corazón de María, renovamos nuestro deseo de seguir construyendo una comunidad cercana, solidaria y alegre, poniendo siempre nuestros dones al servicio de los demás.

Porque eso somos: una familia claretiana que camina unida, que comparte, que sirve y que celebra junta la alegría de la fe.