Centro Loyola, San Salvador, El Salvador, 28 de enero 2026
Por: Juan Carlos Díaz
En el tercer día del encuentro, Panamá dirigió la oración de la mañana, pidiendo por las realidades de cada país haciendo un recorrido bíblico por Centroamérica, dándonos luces para continuar la misión, tomando como ejemplo el gran trabajo del mártir P. Héctor Gallego, reconociéndolo como un profeta que trabajó hasta dar su vida por defender los derechos de los más necesitados.

Después del desayuno, se inició con la jornada de la mañana donde se desarrolló el tema bíblico: Los Profetas- por el P. Manuel Acosta, quien nos dice que los profetas son personas del pueblo que, aunque miran la misma realidad que todos, la ven de manera distinta; Caminan con un pie con Dios y otro con la gente. Lo esencial en el profeta es la experiencia de Dios: no se aferran a hermenéuticas fijas ni dogmáticas, sino a una relación viva con el Señor.
Se desarrollaron exposiciones sobre Amós, Oseas, Jeremías, Ezequiel y el Segundo Isaías, de los cuales podemos destacar algunas características de ellos:
- Amós: Denuncia la injusticia, afirma que no puede haber culto sin justicia; la alianza es gracia, no convenio; su lenguaje campesino apunta a una renovación total.
- Oseas: Usa la experiencia matrimonial para hablar de la infidelidad a la alianza y de la fidelidad incondicional de Dios; El amor divino permanece y hay siempre esperanza.
- Jeremías: Profeta conflictivo, honrado, que sufre por su vocación; su vida muestra que la vocación profética trae confrontación con el pueblo y las autoridades.
- Ezequiel: Descentra la idea del templo; la gloria de Dios está en el pueblo y la renovación es interior.
- Segundo Isaías: desde el exilio anuncia consuelo y esperanza mesiánica; el sufrimiento puede convertirse en signo de salvación.
En la tarde, el P. Fredy Cabrera, CMF, nos invitó a dar pasos de fe para que la Palabra no quede en enseñanza sino en vida. Explicó los objetivos de la Animación Bíblica de la Pastoral (ABP): reconocer implicaciones pastorales, asumir actitudes concretas para que la Palabra impulse la misión, y usar documentos magisteriales como guía para el encuentro con Cristo en la Escritura.
Implicaciones prácticas:
- Catequesis: formar oyentes y servidores de la Palabra.
- Liturgia: proclamar y orar la Palabra con unción.
- Vida sacramental: camino de fe y esperanza.
- Pastoral social: transformar la realidad desde la Palabra.
- Nuevas generaciones: la Palabra como brújula vital.
- Vida comunitaria: integra la escucha y el discernimiento.
Responsabilidades:
- Sacerdotes: ser primeros oyentes, preparar homilías y promover espacios de escucha y acompañamiento.
- Agentes pastorales: iluminar reuniones con la Biblia, evitar activismo sin fundamento y dejarse tocar por la Palabra.
- Formadores bíblicos: actualícese y promueva encuentros que lleven al encuentro con Cristo vivo, formando corazones orantes, no solo mentes informadas.
Frutos esperados: comunidades más orantes, fraternas, misioneras y sensibles al dolor humano.
Tres actitudes del animador bíblico: escuchar y discernir, dejarse convertir por la Palabra, y anunciar con testimonio alegre.
Iniciamos trabajos en grupos con estas preguntas: ¿qué lugar real tiene la Palabra en nuestras pastorales? ¿A quiénes necesitamos escuchar y visibilizar? ¿Qué tres acciones concretas asumimos para crecer en ABP?
Cerramos con una oración:
Señor Jesús, Palabra viva,
enséñanos a escucharte con corazón sencillo,
a dejarnos convertir ya anunciar con alegría.
Amén.
Después de la merienda, el P. Javier Hernández, CMF, nos situó en el plan de la congregación: soñar una congregación animada bíblicamente en toda la pastoral, que evangelice en misión compartida, dialogue y use inteligentemente los medios de comunicación. Trabajamos en grupos para revisar el plan provincial de animación bíblica y su articulación con las pastorales parroquiales.




