Por: Carmen Marón Alfaro
San Salvador, El Salvador
20-06-2026

La primera encíclica del Papa León XIV, “Magnifica Humanitas”, ha creado revuelo en las redes sociales porque menciona la IA (y también al Señor de los Anillos). Pero pretender que “Magnifica Humanitas” es una Encíclica acerca de la IA es un craso error. “Magnifica Humanitas” define, una vez más, el rol de la Iglesia ante los desafíos políticos, sociales y tecnológicos de nuestro tiempo, dentro de los cuales la IA juega un rol preponderante.

Para entender Magnifica Humanitas, es necesario conocer (al menos usando COPILOT), la Encíclica escrita por otro Papa León, León XIII, en 1891: la “Rerum Novarum”. León XIII escandalizó a la Iglesia de su tiempo de muchas maneras: abrió los Archivos Vaticanos a no católicos, buscó diálogo y apertura con el gobierno italiano después de la perdida de los Estados Pontificios, impulsó la democracia cristiana, pidió a los católicos franceses aceptar la república francesa, se abrió a nuevas tecnologías como el cine (es el primer papa que se dejó filmar) y por supuesto, defendió el salario justo, el derecho de los obreros a organizarse y la intervención del Estado para proteger a los pobres. Si ciertos grupos conservadores hoy se escandalizaron del Papa Francisco, no sé qué hubieran hecho con León XIII.

La Rerum Novarum denuncia la explotación obrera surgida con la Revolución Industrial y defiende la dignidad del trabajador, defiende el derecho a un salario justo, al tiempo que también defiende el derecho a la propiedad privada e insta a la colaboración entre las clases sociales. Fue esta encíclica la que estableció las bases de la Doctrina Social de la Iglesia, que muchos aun tristemente lo ven como “socialismo” o “comunismo” y en las líneas de la cual, quitando todo intento de politización, caminaron Rutilio Grande y Oscar Romero (quien es mencionado en Magnifica Humanitas).

Siguiendo la línea de la Rerum Novarum, dónde León XIII denunciaba que el poder de los grandes capitales creaba la injusticia social, León XIV menciona que de la misma forma la Inteligencia Artificial se convierte en un nuevo factor de desigualdad, capaz de concentrar poder, manipular conciencias y profundizar la brecha social, especialmente cuando está controlada por unos pocos y orientada al lucro y al poder político. Si había preguntas acerca de si la inteligencia artificial era buena o mala, León XIV la contesta aseverando que la IA no posee bondad ni maldad en sí misma, sino que refleja el corazón de quienes la gobiernan y llama a que la misma sea utilizada y creada éticamente dentro de parámetros de justicia, verdad y busque el bien común. De eso depende si se convierte en instrumento de dignificación humana o en uno de control social manipulación de conciencias o de opresión, tan peligrosa como los capitales opresores denunciados por León XIII en el Rerum Novarum.

Más allá de los peligros del mero uso de la inteligencia artificial, León XIV habla de los peligros de la transhumanización, es decir, la tentación de la humanidad de superarse, no por la gracia de Dios, sino por la tecnología, buscando esconder su humanidad detrás de bases de datos, algoritmos, y sistemas predictivos, y hace del ser humano alguien controlable y de la post humanización, dónde se busca sustituir a la persona y crear una nueva especie. León XIII, bien lo profetizaba en Rerum Novarum, León XIII ya advertía que “el poder de unos pocos ha impuesto un yugo casi servil a la inmensa multitud de los proletarios”.

Esto ocurre cuando, León XIV repite hasta la saciedad en Magnifica Humanitas, la persona es reducida a datos y algoritmos que manipulan su libertad. Al final, Magnifica Humanitas expone la decisión que la humanidad debe de tomar: construir una Babel levantada con datos que se derrumbará o una Jerusalén, dónde la memoria viva hace a la humanidad encontrarse. O como diría León XIII “elevar… la dignidad de la condición humana”.