Por: P. Gerardo Bolaños, Cmf
Gunayala, Panamá
19-3-2026

     La misión en Guanayala siempre me sigue sorprendiendo y estas admiraciones las vivo con todo el pueblo que se nos ha confiado a los Misioneros Claretianos en esta hermosa zona de misión. Es decir, todos los parroquianos a pesar de que sean pocos, siempre nos salen con una novedad que me atrevo a decir: definitivamente la misión es de Dios y es el mismo Dios con su Espíritu que sigue renovando su Iglesia con su pueblo.

     En este caso, se me ha confiado acompañar a la juventud católica de toda Gunayala, sin embargo, vivo en la Parroquia Corazón de María, en la zona oriental de la comarca, donde la fuerza cultural es mucho más fuerte, son más rebeldes en todo buen sentido de la palabra, en el cuidado de su identidad. No obstante, en este lado es dónde tenemos el grupo juvenil más perseverante y en número de toda la Comarca, y cabe resaltar que, a pesar de que se vivió una pandemia y se pensó que todo se vendría abajo, aquí el efecto fue todo lo contrario.

Después de permanecer dos años en mi primer destino, consideramos que los jóvenes debían vivir un retiro Espiritual Vocacional fuerte de tres días, a puerta cerrada y en un lugar que les permitirá tener ese encuentro personal con Cristo. Y con la ayuda de Dios, todo fue fluyendo, desde la ayuda económica, la casa de retiro y los talleristas.

Ahora bien, el fin de semana 6, 7 y 8 de febrero de 2026, aprovechando que la mayoría de los jóvenes van a pasar sus vacaciones a la Ciudad de Panamá, asistieron a la residencia Claret de Las Cumbres donde se encuentran los padres mayores. Participaron 12 muchachos, que fueron valientes en vivir esta experiencia. El tema central del retiro fue: “La vocación a la Vida”.

     Además, de los temas vocacionales que recibieron, el sábado fue un momento de taller psicológico, donde los acompañó una psicóloga quién realizó talleres grupales, y de este modo ayudarlos a crecer en el aspecto humano y cultural. Por la noche de ese mismo sábado, hicieron unas exequias enterrando esos “NO PUEDO”, esos miedos que no les ayuda a crecer como humanos y cristianos.

     Puedo afirmar que de los grupos que he dado acompañamiento a jóvenes, estos muchachos se concentraron tanto que fue muy evidente como renunciaron al uso del celular y a todo lo que los distrajera para vivir el momento de encuentro con Jesús. Nosotros como Claretianos tratando de brindar una ayuda evangelizadora a estos jóvenes, terminaron ellos evangelizándonos a nosotros.

     Estos jóvenes ya han regresado a su Islas de Ustupu y Dubbir, han regresado emocionados y llenos de energía. Ahora, estos 12 muchachos que vivieron esta experiencia tendrán la responsabilidad de trasmitirla como réplica al encuentro Juvenil Católico de toda la Comarca que se vivirá este próximo 30 y 31 de mayo.