Jueves 3 de setiembre 2026
Hoy iniciamos el día con mucho entusiasmo e ilusión, grandes expectativas, compartimos el desayuno y partimos hacia la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, en un ambiente de gozo y camaradería.
Al llegar nos dirigimos a la Capilla “Cristo Libertador” y compartimos la oración dirigida por el padre Avilas con el tema Clamor y Esperanza por el derecho a la autodeterminación de los pueblos.
Seguidamente iniciamos el recorrido para conocer la historia y memoria martirial de los jesuitas masacrados en 1989, de Monseñor Óscar Romero y del padre Rutilio Grande.
Un guía especializado nos explicó el arte que se encuentra en la capilla de Monseñor Romero, que es una propuesta en contra de la muerte, y una apuesta en favor de la vida.
De ahí nos dirigimos a la Sala de los Mártires donde se guardan las reliquias, objetos y ropas manchadas de los mártires.
Luego pasamos al Jardín de las Rosas, sitio exacto del campus donde fueron asesinados los sacerdotes jesuitas y sus dos colaboradores Elba y su hija Celina, la madrugada del 16 de noviembre de 1989.
Durante el recorrido se nos relataron los hechos históricos y el contexto del conflicto armado en El Salvador.
Nuevamente nos pusimos en camino hacia el Centro Escolar Católico Corazón de María, cuya banda nos recibió con un alegre repertorio, y contagiados de júbilo nos dirigimos al salón “De los Mártires Claretianos”, donde nos deleitaron con un exquisito almuerzo y música que acarició nuestros oídos. Se nos invitó a compartir nuestras experiencias en esta Asamblea y se resaltó el agradecimiento a la Provincia de Centroamérica, en especial al padre José Vidal, CMF.
Al terminar el almuerzo nos dirigimos rumbo al Hospital de la Divina providencia, conocido como el “hospitalito”, donde se celebró en la Capilla la Eucaristía presidida por el p. César Espinoza, y el Padre Henry Ramírez, en su homilía nos invitó a descalzarnos porque estábamos pisando suelo sagrado, además destacó que Romero fue un hombre de escucha y de la Palabra. Nosotros nos hemos alejado de esa iglesia martirial. La Lectura Popular y Comunitaria de la Biblia y la Teología de la Liberación nos ubican en la realidad y Romero nos enseñó a mirar la vida desde la realidad. La sangre de las víctimas nos está gritando hoy y nos pide que no seamos indiferentes.
Al finalizar la Eucaristía nos trasladamos a la casa donde vivió Monseñor Romero, conocida cariñosamente como “La Casita”, allí las hermanas carmelitas misioneras nos recibieron y quedamos realmente impresionados/as al ver su cuarto, las fotografías, su guardarropa, y todos sus objetos personales, incluyendo su carro.
Al finalizar esta emotiva experiencia tomamos rumbo a la Catedral Metropolitana de San Salvador, en el Centro Histórico de la ciudad y visitamos la cripta de Monseñor Romero ubicada en el sótano de la Catedral. Experimentamos sentimientos encontrados y teníamos las emociones a flor de piel, finalizamos este momento tan significativo cantando el Himno a Claret, rezando el Padrenuestro y un Avemaría.
Terminamos el día con un tiempo libre para conocer el Centro Histórico de la ciudad y volvimos a casa con el corazón hinchado de satisfacción, pero también con grandes retos. ¿Cómo ver a Dios en nuestra realidad, en el que sufre, en el excluido, la marginada, el que alza la voz pidiendo justicia, el que entrega su vida por las causas de SOMI?
