Por: Walter Alexander Cuy Vásquez, cmf
Yaviza, Panamá
13/02/2026
Cada año de formación supone nuevos retos y aventuras donde se abre el corazón a nuevos nombres y rostros que van sumando a mi vida misionera. En esta ocasión mi año formativo inicia en Panamá en la Provincia del Darién, específicamente entre las zonas misioneras de Yaviza y El Real de Santa María. Llegando por estas tierras benditas me recibieron el clima refrescado por la lluvia y la sonrisa cálida de una mujer que ha visto pasar a tantos misioneros que han desgastado su vida por y con el pueblo.

Desde unos meses atrás me hacía la pregunta ¿Qué podré sumar a la misión?, y cada día que pasaba seguía resonando eso mismo hasta que empecé a escuchar las historias de las mujeres que con fe y devoción llegan a rezar el rosario cada tarde, también la de los que expresan como han sentido el abandono de quien los debía guiar en la fe. Esto me hizo entender que el fin no es lo que yo pueda hacer, sino lo que ellos me enseñan en cada charla por los caminos, en muchas ocasiones olvidados por la sociedad y en otras por la Iglesia.

Para llevar a cabo la misión encomendada nos mostramos fieles al ideal del P. Claret yendo en misión compartida con laicos, Hermanas Salesianas y demás misioneras/misioneros que están presentes por estas tierras en el cual buscamos llevar la alegría del Evangelio en las caminatas por la montaña o por los ríos que nos conectan con nuestras hermanas y hermanos.

El titular mi experiencia “ser sal y luz del mundo” parte de una Lectio Divina que hemos realizado en la comunidad de Yaviza, donde cada persona expresó una acción concreta donde actúa como la sal que da sabor y la luz que ilumina a los que los rodean. En este momento de mi formación como misionero claretiano agradezco a los que han, siguen y seguirán siendo sal que da sabor a mi consagración y luz que alumbra las tinieblas generadas por el cansancio o la rutina.
En estas tierras voy aprendiendo de su gente a dar sabor con cantos, sonrisas y alumbrar la vida tendiendo la mano a quienes acompañan mi camino.