Por: Gabriela María Rodríguez P. y Angela María Rodríguez P.

Ciudad de Panamá, Panamá
18/02/2026

     Una de las misiones más importantes para nuestra Iglesia, y sobre todo nuestra familia Claretiana, deben ser trabajar de cerca y acompañar a las nuevas generaciones, razón por la que se tuvo la iniciativa hace tres años, de crear el CLARET WAY SUMMER FEST a través del Padre Julio Arvaez, cmf; y este año a pesar de los cambios, quisimos continuar este legado, que como bien nos dijo nuestro párroco P. Marco Antonio Pineda, cmf: “este es el ejemplo de sinodalidad”.

Es un agrado siempre ponernos en marcha con todos sus preparativos, a pesar del estrés de encontrar personas de buen corazón que quieran aportar para que se lleve a cabo este evento, en donde participan las familias de nuestra parroquia y otras periferias.

     Debemos tener los equipos de audio, comidas, bebidas, el bazar de emprendedores, los juegos para grandes y chicos, y sobre todo esas presentaciones que todos esperamos, en donde se muestra el trabajo vocal y artístico de nuestro verano cultural.

Nuestro festival es un reto al que estamos dispuestos, porque si hay algo que nos gusta, es gestionar espacios en donde nuestras nuevas generaciones y sus familias la pasen bien, no importa si llega uno o dos, porque ya eso es ganancia (la verdad llegó más de esos, no se preocupen) y claro, es que ahí está nuestro Señor ayudándonos a llevar el trabajo a fin, con mucha amor y pasión.

     Para serles sincera, se queda corto el apoyo, por eso agradezco en este espacio al P. Marco Antonio, P. Julio y al Padre Eduardo que están ahí para acompañarnos, a los jóvenes de IGNIS, a los catequistas de jóvenes y a mi familia por el apoyo monetario, pero sobre todo agradezco el trabajo hombro a hombro. Y un aplauso de pie a Ana Teresa y Gaby que juntas llevamos a cabo la organización logística de esta aventura.

No quiero terminar este escrito, sin aprovechar la oportunidad de dejar esos mensajes que me caracterizan: Les invito a dejar de pensar: “ahora los jóvenes no saben, son malos, etc.”. y cambiar el pensamiento a: “que puedo yo enseñarle o compartir con un joven”, porque muchos adultos están acostumbrados a las quejas, pero con pocas soluciones, que son las que realmente nos van a ayudar a un mejor futuro para todos.

Y bueno, luego de esta crítica social, me despido, reiterando mi respaldo al trabajo de las nuevas generaciones, que nos da alegrías y, sobre todo, la satisfacción de seguir trabajando por el Reino, junto a nuestra querida Familia Claretiana.