​Invitado: Fray Nelson Medina, O.P.
Fe, tecnología y pastoral juvenil en el siglo XXI

Por: Jesús Jiménez Contreras
Ciudad de Panamá, Panamá
21-1-2026

     Fray Nelson Medina, sacerdote dominico y doctor en teología, ha llevado el mensaje de la Iglesia a los lenguajes de la tecnología moderna. En esta conversación, revela cómo su apostolado digital busca servir al “hambre del pueblo de Dios” sin barreras, recordándonos que el mensaje de Cristo es el centro de toda comunicación.

​JC: Fray Nelson, usted es bogotano de nacimiento, pero su misión es global. ¿Cómo empezó esta aventura de evangelizar en Internet?
​FN: Todo comenzó de forma muy artesanal dictando cursos para laicos. Empezamos con grabaciones en cassettes de baja calidad. Cuando llegó Internet en los años 90, noté que otros cobraban por formación bíblica y sentí que ese conocimiento debía ser gratuito para el pueblo. Así nació la idea de publicar homilías y cursos sin costo.

​JC: ¿Cómo equilibra su identidad como Dominico con la exposición pública digital?
​FN: Mi labor en redes es una extensión de mi carisma como parte de la Orden de Predicadores. Adaptamos una tradición de más de 800 años a los nuevos lenguajes, pero siempre con prudencia: la tecnología debe servir a las almas y a la Iglesia, nunca al ego del predicador.

​JC: Usted menciona que la tecnología es una herramienta, pero también un riesgo. ¿Cuál es el mayor peligro?
​FN: El peligro es el ego y la tentación de construir un “personaje” perfecto que no coincida con la realidad. Siguiendo consejos de Benedicto XVI, no debemos esconder nuestra identidad de fe ni usar máscaras. Debemos presentarnos como testigos de la gracia, reconociendo nuestra propia fragilidad; la mirada que importa es la de Dios en nuestra intimidad.

​JC: Hablemos de los jóvenes. ¿Cómo debemos acercarnos a ellos en estos tiempos?
​FN: La comunicación con los jóvenes requiere dinamismo, testimonio y agilidad. A veces los mayores cometemos el error de saturarlos con advertencias y peligros, pintando un panorama deprimente. Los jóvenes necesitan encontrar en la Iglesia espacios de alegría, creatividad y esperanza.

​JC: ¿Cómo evitar que los jóvenes se aíslen en su propio mundo generacional?
​FN: Es vital el balance intergeneracional. Como dijo el Papa Francisco, los jóvenes no deben olvidarse de los mayores. La riqueza está en el encuentro entre la energía del joven y la sabiduría de quien ha vivido más; debemos favorecer espacios donde ellos sueñen acompañados por toda la comunidad.

JC: ¿Qué mensaje final le daría a quien se siente abrumado por la velocidad de la tecnología?
​FN: No olviden la oración. Sin vida interior, la actividad en redes es ruido vacío. Hay que saber desconectarse para conectarse con Dios. El mundo no necesita solo opiniones, necesita la Verdad que libera. Antes que cualquier regla, el joven y el hermano deben sentirse amados por Cristo a través de nosotros.