Por: Tomás De León
Ciudad de Panamá, Panamá
22.12.2015
El sábado 13 de diciembre, la Parroquia de la Transfiguración del Señor, en Santa Librada-San Miguelito, fue escenario de un momento profundamente significativo para la Iglesia. Rodeado de su familia, hermanos claretianos, sacerdotes diocesanos, amigos y comunidades que han acompañado su camino, Gerardo Bolaños fue ordenado sacerdote. La celebración estuvo marcada por la alegría y la gratitud de ver cómo una vocación, trabajada con paciencia y fidelidad, llegaba a un nuevo comienzo.

Los gestos propios de la ordenación permitieron recorrer la historia de una llamada acogida con compromiso. La postración, la imposición de manos y la oración de la asamblea recordaron que el sacerdocio no es un mérito personal, sino una misión recibida para servir. Detrás de ese momento estaban años de discernimiento y formación. Desde su ingreso a la Congregación Claretiana en 2013, pasando por las distintas etapas formativas, los votos perpetuos en noviembre de 2023 y la ordenación diaconal el 15 de marzo de este año, la vida de Gerardo fue tomando forma como una entrega concreta al Evangelio.

En su homilía, Monseñor José Domingo Ulloa destacó que el sacerdocio nace del amor de Dios y se vive en salida, al servicio de los demás. Recordó que el sacerdote no se pertenece, sino que es enviado a caminar con el pueblo, compartiendo su realidad cotidiana. Un mensaje que reflejó una vocación marcada por la cercanía y la experiencia misionera.

Ya como sacerdote, Gerardo continuará su servicio pastoral en Guna Yala, acompañando a jóvenes y comunidades, aprendiendo con ellos y anunciando la Buena Noticia desde la vida diaria. Su ordenación se convierte así en un signo de esperanza, especialmente para los jóvenes, recordando que Dios sigue llamando hoy y que cada “sí” renueva la misión de la Iglesia.
