Por: Olga Patricia Calderón Mesén
San José, Costa Rica
17/02/2026

     Nuevamente en el aula que corresponde al Centro Bíblico, en la casa de Ejercicios Espirituales en San Francisco de Guadalupe, iniciamos un nuevo recorrido.

Después de dar la bienvenida, se nos explica que lo primero para iniciar cada taller es la oración acompañada de una canción, ambas relacionadas con la temática a tratar en el día y posiblemente conocidas en el ámbito Claretiano.

     Cada persona cuenta con el folleto del tema de hoy: Entronización de la Biblia, que contiene la oración y la canción, así como la dinámica que luego realizaremos. Todos juntos y juntas decimos la oración llamada Padre-Madre reparador y posteriormente escuchamos la canción llamada urgencia del corazón.

Pasamos luego a la dinámica de presentación para poder conocernos. Guiselle Zamora va guiando la dinámica y nos comenta que el padre Fredy Cabrera es el Secretario de Animación Bíblica de la Provincia de Centroamérica.

Casi todos los asistentes tienen algún tiempo de asistir al Centro bíblico y hay algunas personas nuevas. Lo que más resuena en las presentaciones, es la oportunidad que da el Centro de acercase a la Palabra para aprender y desaprender, así como la acogida de una nueva familia en Jesús y la herencia dejada por nuestro padre fundador San Antonio María Claret.

     Posteriormente compartimos el café con las frutas y reposterías que aportó cada participante.

Después del refrigerio se realiza la dinámica de entronización de la Biblia, que se comparte fuera del aula, en el rancho del patio. Se realiza la lectura del folleto y se van utilizando diferentes signos para definir lo que representa la Palabra para nosotros y nosotras: La Palabra, la luz, el agua y una planta, el periódico, el espejo, el documento Dilexi-Te, y una imagen de san Francisco para recordar el Año Jubilar Franciscano. Cada persona bendice su Biblia y así nos comprometemos con ella a hacer vida lo que nos enseña, con cada uno de nuestros sentidos.

Nos despedimos hasta el próximo martes, esperando una nueva oportunidad de desaprender para aprender.