Por: Ernesto Bermúdez
Managua, Nicaragua
8-2-2026
Durante muchos años, la parroquia Guadalupe – Corazón de María en Managua, Nicaragua, no había tenido el servicio pastoral de los Monaguillos (que significa pequeño monje, derivado de la palabra “monachus”). Casi siempre, al menos para las liturgias solemnes, se convocaba a adultos con conocimientos litúrgicos a colaborar en tales Eucaristías.

En enero 2026, luego de una convocatoria impulsada por el párroco Fabio Rivas, CMF, se inició el curso litúrgico – catequético para los niños que sintieron el llamado, no propiamente de la formalidad del anuncio del párroco, ni de los padres de familia, si no del mismo Jesucristo que llamó por su nombre a cada niño y niña, que asiduamente y con grande interés, participaban del proceso. Atentos a las clases y contentos, curiosos preguntaban sobre términos, significados, el por qué de tal o cual color o símbolo dentro de la liturgia, etc.

Entre el contenido abordado se trató sobre nombres de signos, ornamentos sagrados, año litúrgico, vida cristiana dentro y fuera del templo, devociones, la buena convivencia y la perseverancia en el servicio, pero remarcando lo más importante: que Cristo les llamó, les quiso tener cerca como nos lo dice el evangelio de Mateo: “Pero Jesús dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos.” Mateo 19,14.

Se consagraron pues, con mucha alegría 14 niños, en la misa dominical del quinto domingo del tiempo ordinario, con una liturgia hermosa en la que los niños, sus padres y la asamblea congregada, nos llenamos de gran alegría y gratitud a Dios que sigue llamando a cada uno por su nombre, y a estos niños, sin duda que los eligió para ser testigos cercanos del misterio más grande de nuestra fe: La Eucaristía, asistida por ellos mismos que son el presente y futuro de nuestra iglesia. Oremos por ellos, sus familias y su perseverancia en el servicio.